viernes, 17 de septiembre de 2010

historias como el aire

Estoy segura que nos nutrimos con historias. Pueden ser obras maestras elitistas o los rumores susurados por un vecino, da igual. Nosotros, los humanos, tenemos tal adicción a las historias, que premiamos a los que nos traen a las mejores. Nos permiten respirar. Por esto hare aqui un ejercicio de supervivencia: pagare en palabras a mis camellos por darme mi dosis diaria de narración.
Tengo tantos libros y peliculas que no tengo miedo que sufrire algun día una inanición peligrosa. A diario, la más importante decisión es: que historia dejo entrar en mi vida.
No soy un interlocutor cómodo: hablo siempre de mis obsesiones narrativas, mando a  mis amigos copias electronicas de los libros que me gustan y sufro si no las leen o sufro si las leen y no disfrutan. Siento que estan hartos que a sus relatos sobre personas reales yo responda contando que este mes estoy comiendo la musica de Kimmo Pohjonen, o diciendo que esta semana he estado viviendo en Timbuktu con Paul Auster, en el planeta numero 8 con Doris Lessing o que tuve verdaderas noches de cocaina con J.G.Ballard.
Por esto hablare aqui.
Construiré en cubiculos etiquetados y bien colocados mundos perfectos hechos de musica, cine y libros. Si no os gustan, hay otros mundos virtuales por visitar.
Pero si os interesan, os sirvo una bebida y podemos charlar.

Para saber desde el principio si el sitio es para vosotros, tomad un vaso de Pohonjen:

(enlace) Kimmo Pohjonen